martes, 18 de septiembre de 2012

Pedals de Foc en 4 etapas

Llegado el periodo vacacional, este año hemos decidido huir del calor de la ciudad para pasar unos días en el Pirineo Catalán. Qué más se puede pedir para unas vacaciones que disfrutar en varias etapas de una ruta en bicicleta de montaña rodeados de parajes espectaculares, de la compañía de un buen amigo durante la ruta y de nuestras respectivas parejas al llegar al hospedaje. Si a esto le sumas la degustación —en abundancia— de la gastronomía típica de la zona, diría que ha sido la semana de vacaciones perfecta.

Pedals de Foc es la ruta organizada en bicicleta de montaña por el perímetro del Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, aprovechando las infraestructuras de turismo rural de la zona y las pistas y caminos que las conectan, recorriendo cuatro comarcas pirenaicas: Val d’Aran, Alta Ribagorça, Pallars Jussà y Pallars Sobirà.


DATOS DE LA RUTA
En su momento, al planificar el viaje, nos dimos cuenta de que 3 etapas no nos hubieran dejado mucho tiempo para pasar con las chicas, y que 5 etapas nos obligarían a coger una semana entera de vacaciones que no teníamos. Al final nos decidimos por hacer la ruta en 4 etapas, y creo que fue una decisión acertada. Eso sí, el nivel físico requerido es importante, sobre todo para los que como nosotros querían llegar al hostal a la hora de comer. Es una ruta ni mucho menos sencilla, debido principalmente al desnivel acumulado y a lo complicado del terreno.


Recorrido sobre el mapa de la Pedals de Foc

Os dejo algunos datos de la ruta y los perfíles de cada etapa:
  • Distancia: 214 kilómetros
  • Desnivel acumulado: 5.543 metros desnivel positivo


Perfil completo de la Pedals de Foc

ETAPA 1: Vielha – Castellars
  • Desnivel positivo acumulado: 1357 metros
  • Tiempo: 5h30min – 7h
  • Distancia: 53 km


El primer día de ruta quedamos a las 8 de la mañana en el aparcamiento de Viehla cercano a la sede de Pedals de Foc. Habíamos quedado con un taxista, que es el transporte que la organización facilita para atravesar el tunel de Viehla. La primera parte de esta primera ruta, discurre en sus inicios paralela al embalse de Senet. Hacemos el recorrido con algo de precaución, tanto por el terreno como para ir acostumbrándonos al roadbook y a sus señalizaciones. En apenas dos horas nos encontramos en el primer punto de control en Vilaller. Sellamos el libro y llamamos a las chicas para decirlas que vamos bien y que a este ritmo llegaremos a comer. Todavía no sabíamos que seríamos incapaces de cumplir nuestra promesa.


Taxi que nos lleva a la boca sur del tunel de Viehla

Según el roadbook, tenemos que afrontar la primera subida de importancia de la Pedals, el Coll de Serreres. Salimos del pueblo y perdemos casi media hora buscando la entrada del puerto. En este punto el roadbook deja muchas dudas sobre que camino elegir. Una vez hubimos encontrado el camino correcto, nos damos cuenta de que la temperatura empieza a subir y subir. Hemos elegido una buena semana para las vacaciones, con días completamente soleados y mucho calor. Pero no es la mejor temperatura, siempre por encima de los 30º, para realizar esfuerzos tan exigentes. Este puerto nos avisa de lo que nos espera, puertos largos y tendidos, con pendientes constantes y pocas sombras en las que resguardarnos. Vemos muchos trabajadores talando árboles y trabajando los troncos, dando significado al nombre del puerto.


Uno de los pocos terrenos ciclables entre el Coll de Serreres y Pont de Sarais

Una vez en la cima, el roadbook nos obliga a desviarnos de la pista principal por un sendero estrecho que nos llevará hasta Pont de Sarais. Dicho sendero es una trampa de las buenas, tenemos que hacerlo prácticamente bajados de la bici. Denominarlo trialero se queda corto, y ninguno de los dos queremos tener un susto el primer día. Esto va quemando nuestras fuerzas, después de un tiempo que nos resultó interminable, de numerosas quejas y blasfemias, conseguimos llegar Sarais sin ni una gota de agua. Una amable mujer nos llena los bidones de agua, ya que la fuente del pueblo está estropeada. Hemos estado cerca de hora y media para atravesar 4 kilómetros.


Llegando a Irán para comer, con un sol de justicia sobre nuestras cabezas

Retomamos la marcha rumbo Irán, que está a bastantes metros de altitud por encima de donde nos encontramos. Se sube por una carretera rugosa y en mal estado. Al poco de comenzar la ascensión, por rampas terroríficas, nos damos cuenta de que estamos totalmente exaustos, sin agua, y con el cuerpo a una temperatura peligrosa. Hacemos alguna parada pero no hay sitios donde resguardarnos del sol. Tuvimos mucha suerte al encontrarnos un obrero descansando a la sombra de su camión, ya que nos dio tanto agua como quisimos de una neverita que tenía. Eso nos salvó de pasarlo realmente mal. En la cima nos esperaba Irán, punto en el que decidimos parar a comer totalmente exhaustos. Todavía nos quedaran 25km para nuestro destino.


Vistas del pueblo de Irán una vez reanudada la marcha

Después de una comida de tres platos y del merecido descanso, todo se ve de otra manera. Nos espera un terreno divertido, con constantes subidas y bajadas que hacemos con velocidad, para afrontar la última subida del día hasta Castellars. La acumulación de cansancio y del calor, nos hacen bajarnos de la bicicleta en una curva con una pendiente que más parecía un muro, sin darnos cuenta de que estamos a escasos 500 metros de Castellars. Por fin hemos llegado, son las 6 de la tarde, se ha hecho mucho más duro de lo que habíamos imaginado.


Última rampa antes de llegar a Castellars

ETAPA 2: Castellars – Espui
  • Desnivel positivo acumulado: 1308 metros
  • Tiempo: 4h30min – 5h30min
  • Distancia: 41 km


Afrontamos el segundo día con ilusión, pero a la vez rezando porque no hubiera terrenos tan trialeros —por llamarlos de alguna manera— y que nos obligaran a bajarnos tanto de la bicicleta. Trialeras no encontramos nada más empezar la ruta, pero sí un puerto que, en una situación normal no debería ser demasiado duro, pero debido a que estaba lleno de grava mal asentada, se convirtió en un auténtico suplicio. Las bicicletas eran incapaces de traccionar, más parecía que íbamos patinando que montando en bici. Nadie dijo que la ruta fuera a ser fácil, ¿no?. Por suerte, una vez superado este terreno pestoso, pudimos encadenar varios kilómetros de extrema belleza, atravesando los puertos de Erta, Sas y Sant Pere.


En Sentis rellenamos los bidones y las mochilas —hoy no queremos sorpresas como en el día anterior— y llegamos por un terreno de carretera hasta el pueblo Las Iglesias, siguente punto de control. Afrontamos una larga bajada por carretera, en la que nos encontramos en sentido contrario a numerosos ciclistas haciendo la Transpirenáica, para acto seguido, acometer la subida al Coll de Pemir, un puerto duro, durísimo, para mí el puerto más complicado de toda la Pedals.


Después de bastante sufrimiento, y de gastar mucho tiempo en ascender este gigante, llega la hora de afrontar el Coll d'Oli. Ya nos habían avisado de que nos tocaría andar bastante, y es que no hay camino por donde atravesarlo. Tenemos que ir con la bicicleta acuestas durante algunos kilómetros y cuando por fin bajamos el Coll, el terreno parece más propicio para cabras montesas que para ciclistas. Mucho cansancio, muchos tropezones y golpes con los pedales, hicieron que este tramo de la ruta hiciera que apodáramos a la Pedals oficialmente como la Patea de Foc. No sabemos cómo, llegamos a Torre de Capdella, donde hacemos un breve descanso antes de llegar por carretera a Espui, destino de esta segunda etapa.


ETAPA 3: Espui – Espot
  • Desnivel positivo acumulado: 1560 metros
  • Tiempo: 5h30min – 6h30min
  • Distancia: 56 km


Llegó el día de la etapa reina, la más bonita de todas, pero también la que más metros de desnivel tiene. Efectivamente todo lo que habíamos leído sobre ella se quedaba corto. Nada más empezar, un puerto muy largo, el Coll del Triador, con más de 12km y una pendiente constante de entre el 7% y el 9%, sin sorpresas y con buen terreno. Es quizás de los puertos más bonitos que he hecho en mi vida. Al principio, el camino discurre por un bosque muy tupido de abetos. Poco después, dejando la protección del bosque, afrontamos continuas zetas en el recorrido, ganando altitud y divisando desde las alturas el pueblo de Espui cada vez más y más pequeño.


Primeras rampas del Coll del Triador, vistas del pueblo de Espui a lo lejos

Por fin llegamos al Coll del Triador, después de casi 2 horas de ascensión. Ahora tocan 20 kilómetros por los puntos de mayor altitud de toda la Pedals, siempre a más de 2.100 metros de altitud, disfrutando de unas vistas increíbles y cruzándonos con numerosas animales que no parecían muy asustados con nuestra presencia. Es un paisaje realmente asombroso, que justifica plenamente realizar esta ruta, y que consigue que mantengamos la sonrisa durante todo este trayecto.


Llegamos al Coll de la Portela, después de varios kilómetros con una pendiente ligera y asequible. Desde aquí podemos ver las pistas de esquí de Espot. Hace bastante fresco a tanta altura, así que no nos entretenemos mucho y afrontamos la bajada hacia el pueblo. Ha sido la ruta más bonita de todas, y por suerte, hemos conseguido llegar antes de la hora de comer.


ETAPA 4: Espot – Vielha
  • Desnivel positivo acumulado: 1318 metros
  • Tiempo: 6h30min – 7h30min
  • Distancia: 64 km


Bosque de Gerdar

He de reconocer que la cuarta etapa no la hicimos entera. No quisimos olvidarnos de que estábamos de vacaciones con las chicas, así que hicimos una mezcla entre bicicleta —con el objetivo de sellar el libro de rutas y así conseguir el maillot— y senderismo por el mágico bosque de Gerdar y las pistas de esquí de Baqueira-Beret. Fue un día fabuloso, en el que disfrutamos a tope de la naturaleza y de unas vistas privilegiadas. A nivel personal, disfruté como un niño con el coche en los traslados, sobre todo por las carreteras de montaña de Baqueira.


Pistas de esquí de Baqueira

RESUMEN
Como ya he dicho, han sido unas vacaciones estupendas. Recomiendo hacer la Pedals a todo aquel que le entusiasme el mountain bike. Eso sí, hay que hacerlo con tranquilidad, sabiendo que muchas etapas se pueden alargar a las 7 o más horas y estar preparado física y psicológicamente para afrontar tanto subidas duras y de mucha duración como terrenos no ciclables en los que inevitablemente hay que bajarse de la bicicleta.


Los hostales en general fueron muy correctos. Nos gustó especialmente el hotel Montseny en Espui, donde la familia que lo regenta nos trató a las mil maravillas. Casi nos dio pena irnos a la mañana siguiente para afrontar las duras rampas del Coll del Triador.

Nosotros contratamos el spa al finalizar las etapas. También lo recomiendo, sobre todo después de la paliza de 4 días. Pero no solo por eso, sino porque son unas instalaciones fabulosas, en las que puedes regalarte con los masajes, baños termales y distintos tipos de saunas.

El pueblo de Vielha también nos encantó, con mucho ambiente y numerosas posibilidades para cenar. Me sorprendió ver tantas tiendas de deporte, donde encontramos alguna que otra ganga en productos de otros años.

1 comentario:

  1. Me ha encantado esta crónica de la Pedals, he recordado muchos lugares por donde Jose, Rocío y yo pasamos hace ya dos añitos, es una zona espectacular para montar en bici.

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